No hay nada como entrar al espacio de otro,
No hay nada como entrar en la cabeza de otro,
Y comenzar a pensar de una forma diferente.

domingo, 25 de octubre de 2015

No soy, ni estoy.

Ella no me entiende,
Lo digo de verdad, no me entiende.
Y me pregunto ¿cómo me pides entonces que te entienda?

Si cada ocaso sales de casa riendo y cantando alto,
Y recuerdas que yo no existo,
Ni estoy, ni soy.

Olvidas que aquellos vasos tocaron mi piel,
Que el regazo sobre el que te acuestas no es el mismo.
Se ve, se ve que la caricia no es igual.

Te tomaste dos tequilas y viste doble,
Pero no me viste a mí,
Porque no estoy, porque no soy.

No llegué a la puerta de ninguna casa,
No vi a ninguna persona esperando,
Me quedé sola y aunque eso a veces mata,
Ha logrado limpiar cada suciedad de mi alma.

No es que las personas olviden lo que son,
Porque después del golpe resultan más fuertes,
O a veces creen que no tienen obligación de reír.

Ella no me entiende
¿Cómo podría?
Si ni yo misma me entiendo.

Olvidaste que las palabras no matan cuando no hablan,
Pero crees que las mías tienen fuerza,
Y no, no estás equivocada.

Aprendí que el amor es una serie de sentimientos,
Que tienen secuencia más no un orden,
A veces es el odio el que empieza y terminas dando besos en una boca,
Empiezas a perder el encanto y lo odias,
Pero siempre hay alguien que va tras esa sombra.

Yo no estoy porque no sé quién soy,
Hoy soy como un hoyo negro,
Tan vacío y al mismo tiempo lleno de nada,

Me cuesta respirar.
Me cuesta liberarme.
Yo no soy tu momento favorito,
Aunque quieras pensar que si.
Yo no estoy dándote una puerta abierta,
Sólo te estoy dando un incentivo.
Tu fanatismo me desconcierta,
Pero venimos de lo mismo.