Me siento en la cama y espero un beso,
Sólo un beso o al menos un abrazo,
Y sin darme nada se va con un adiós en la mano.
Tomo su bata de baño y huelo su perfume,
Y siento fluir el amor que tengo guardado,
Le rezo a Dios porque soy muy sensible,
Le pido que me diga un te amo o un te extraño.
Pero el día pasa de largo y apenas hablamos,
Habla de mí en todos lados, me presume,
Pero pocas veces se queda a mi lado,
Y muy pocas veces me sorprende con su tacto.
Voy a mi trabajo y logro distraer a mi mente,
Tiene cierto poder económico sobre mí,
Y de todo lo que hago nada le concierne,
De pronto veo que alguien no me deja de sonreír.
Y encuentro una nueva ilusión al salir de casa,
Ya no extraño sus mensajes ni sus llamadas,
Tiene lo que quiere, merece lo que gana,
Alguien me pregunta como estoy todas las mañanas.
Y llego a casa y aunque quiero amor es sexo,
Nada de su boca me causa felicidad,
Y ahora me siento como una extraña,
Alejada de nuestra realidad.
Estoy en su cama y al día siguiente me voy a otra,
El amor que me regala me desarma,
Me alienta, me busca, me presume a su lado,
Y cuando vuelvo a nuestra casa, sé que ya no es mi casa.
Tú, nunca me demostraste que me amabas,
Tus detalles lejanos, la forma de tus manos,
No son los mismos ya, no me hacen feliz,
Y ése alguien más, está siempre a mi lado.
Y ése alguien más, hizo lo que no hiciste por mí.
Es verdad, yo nunca te pedí lo que necesitaba,
Pero debías adivinar, estar siempre detrás de mí,
Es verdad, que yo nunca dije una palabra,
Pero jamás te atrevas a culparme a mí.
Dices que quizá seas culpable de esto,
Yo pienso que todo es tu responsabilidad,
Yo vivo ya bajo otro techo,
Pero no pienses que no me siento mal.
Sobre todo porque te dije que estaba confundida,
Sólo quise darle algo de alivio a tu triste corazón,
Pero fui buena por sentir piedad,
Porque yo no tenía que buscar, no tenía que hablar.
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