Soy de aire cuando estoy contigo,
Yo quizá he perdido la certeza a tu lado.
¿De qué se trata todo esto?
De romper tus miradas en mis muslos,
Como las olas se rompen ante la arena,
No seré ese amor tuyo de piel morena,
Pero celebro cada fruto.
Quizá siempre tendré miedo de mí,
Y la melancolía me acompañará cada día,
O quizá vuelvas a hacerme sonreír,
Ya que parece ser una de tus manías.
A ti, te dedicaré cada sábado y domingo,
Veneraré la sensación de rozar con mis dedos tu piel,
Recorreré la distancia necesaria y un poco más,
Robaré caricias de tu pelo para mi cuerpo,
Y rodearás mi cuello con tus brazos,
Y yo tocaré cada fibra de tu alma,
Estremeceré esas células divinas,
Que no se saben separar de mis sentidos.
Que golpean esta vida.
Encontré mi pasado en un clavel,
Y decidí cortarme la piel,
Arriesgando hasta el dolor y la felicidad,
Pero que tú puedas ser feliz, puedas entender.
Y decir adiós es, una realidad que nos pega,
Cada día se vuelve más una condena,
Cada semana, estiro y aflojo sin pena.
Y tus labios me buscan como la sangre a las venas.
Y no soporto otras manos sobre tu piel,
Yo sé cuándo algo así me va a doler,
Aguanto las pruebas como debía ser,
Decido creer que me quieres y ese pensamiento me entretiene.
Y al final, me hace sonreír.
Y al final, final... soy yo quién está ahí.
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