No hay nada como entrar al espacio de otro,
No hay nada como entrar en la cabeza de otro,
Y comenzar a pensar de una forma diferente.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Èrase una vez...

Hoy por hoy te voy a demostrar que no siento nada,
Tan frìas son las noches como mi corazòn,
Ha llegado al punto en que el congelamiento te quema hasta el alma,
Y descubro como un topo que no hay nada en tu interior.

Todo es tan oscuro y pretendo cavar al exterior,
Encontrar una salida que por una vez no me lleve a ti,
Estabas en mis pensamientos y en mi condiciòn,
Pero nunca recibì el apoyo que debìa percibir...

Te quiero como se quiere a un àrbol de navidad,
Sòlo por temporadas cuando afuera hace frìo,
Te quiero como se quiere a quién no está,
Extrañarte para mí se ha vuelto un silencio negativo.

Si, tomaste mi corazòn y lo apretaste despacito,
Mientras cada aliento que yo soltaba,
En tus manos fue desvaneciendo,
Y así fuiste eliminando todos mis suspiros.

Y asì me preguntas, ¿que fue lo que me decepcionó?,
Cuando cada fibra de mi ser deseaba tu cariño,
Cuando pusiste una trampa para que después perdonara tu traición,
Lamento informarte se fue aquel diablillo...
Èl que por diversión hacìa más fácil mi perdón.

Y te vas con las manos vacías después de tantos planes,
Destruiste mi visión de lo que pedía a la vida,
Construiste en mí una nueva ambición de seguir adelante,
Màs adelante de lo que pensé que por ti llegaría.

Sè que èsa piel me hace querer intentar algo màs,
En el poco tiempo que le conozco caì enamorada,
Y no hay forma de que destroces nuestra paz,
Ni ella, ni tù son capaces de llegar a nada.




No hay comentarios:

Publicar un comentario