No hay nada como entrar al espacio de otro,
No hay nada como entrar en la cabeza de otro,
Y comenzar a pensar de una forma diferente.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Los niños.

Que triste mundo en el que vivo en el que niños mueren,
Mi enojo es para aquellos que son capaces de lastimar,
No hay cupo para el perdón cuando esto es más frìo que la nieve..

Más niños que podrían jugar con sus padres,
Que tenían miedo de aquella persona perturbada,
Ellos notan que el malo es un verdadero cobarde,
Que no les da permiso sin derecho a otra mañana.

Pero un niño siente el dolor de los que lo quieren,
Antes de cerrar sus ojos sabe que hay alguien más ahí,
Quiero creer que ahí estás tú, que los proteges,
Y que ellos te miran y aún con el dolor pueden sonreír...

Una mujer más grande no piensa en el valor de su acción,
No medita ni un minuto si corre peligro al esconderlos,
No, y es que son niños a los que cuidaron con honor,
Sólo una persona que es capaz de amar puede socorrerlos.

Sé que no hay nada más inhumano que lastimar a esos pequeños inocentes,
Y por más que digan que el gobierno cometió el error,
La maldad se expresa así cuando radica en nuestro interior.

Mientras ellos asustados se toman de la mano sin comprender,
Como un joven sólo unos años mayor parece el monstruo de sus pesadillas,
No más regalos en navidad en casas que han perdido la fe,
No más niños que juegan en el jardín o andan a hurtadillas...

Catástrofe tras catástrofe, me parece que llegó el fin del mundo,
Ya las armas no son entretenimiento en aquellos juegos,
Este lugar se ha vuelto una zona de terror profundo,
Dònde los niños juegan con armas falsas y esas armas disparan fuego..


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