Seremos nada en este mundo,
Ni siquiera materia orgánica,
Y con el paso del tiempo el polvo...
Nos va a enterrar bajo tierra.
Y los recuerdos de este mundo,
Ya no serán recuerdos ni nada parecido,
Y las memorias de un escritor,
Serán letras desconocidas en ése mundo.
No dejes que la vida se alimente de ti.
Seremos nada, hoy y por siempre,
No quiero hablar de un futuro próximo,
Ni siquiera debería existir una palabra así,
Si ése futuro aún no existe.
Y la mañana comerá la energía de mi habitación,
Mientras los rayos de luz se cuelan en un balcón,
Y le dan a alguien más la energía positiva,
Que esa mañana me quitó.
No soy, con certeza lo digo, lo que debo ser.
Quizás debería despegarme de mis ideas,
Que mi cerebro se vuelva loco por su cuenta,
O tal vez me vuelva insensible y vacilante,
Y así nada pueda importarme.
Al final de todo yo sé, que el que sobrevive,
Es quién puede evitar caer.
Todavía estoy corriendo del mañana,
Pero, creo que ya me estoy cansando,
Sólo mírame a la cara,
Para saber si me estás escuchando.
Mientras sé que mi mano no tiene la intención,
De seguir el ritmo de esta terrible "canción",
Pero, no olvides, nunca olvides,
Porqué esa palabra se queda con la impresión.
Y cuando vaya a caer, te lo diré,
Cuándo no haya nada en este mundo,
Nada, nada que perder,
Solicitaré una historia que te pueda querer.
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