Fuerza, para hacer lo que se tiene que hacer,
Dar todo lo que no ha querido tener,
Permití que las cosas cambiaran si...
No hay nada más que una línea divisoria.
Quiero renacer, una y otra vez,
Hundirme hasta el fondo de nuevo,
Y salir libre desde las manos hasta los pies,
Ahora ése es el sueño.
Ser algo que no sabía que existía,
Cuando las palabras prolongan una mentira,
Los actos brillan con autonomía,
Y suceden las cosas más lindas y sencillas.
No entiende, no lo quiere ver,
Es la mejora de una historia estancada,
Es crecer con la soledad y perder,
Para amar de una forma inimaginable.
Atar las manos y el corazón es tonto,
Cuando las ganas de luchar por uno mismo son grandes,
Confundí lo bonito con lo monótono,
Y descubrí que soy el origen de mis males.
Fuerza es lo que me quedó ahora,
Y no estoy siendo egoísta,
La conciencia de que hice mal las cosas,
Me golpeó y recuperé la vista.
Piensa en esto y lo que es,
Cree en las lágrimas y sonrisas,
Ningún cambio te hace perecer,
Sólo te anima más de lo que imaginas.
Tuve una racha de odio común,
Una histeria sin prescripción,
Me convertí en un vacío ataúd,
Que lloraba porque nadie quería estrenar.
Y entonces me levanté,
Sobreviví a las mareas altas,
Y entonces vi que no podía ya ser,
Aquello que me alimenta el alma.
Y no vamos otra vez a dar vueltas,
No quiero un nuevo laberinto,
Quiero nuevas huellas en la tierra,
Dejar atrás todo lo que me da el instinto.
Acopio para saber que la vida todavía no tiene punto final,
Recordar que el que se fue nunca más volverá,
Encadenar la demencia que desató su partida,
Para lograr revivir cada una de mis antiguas manías,
Esas que en lugar de enfermarme me mantenían lúcida.
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