Toco las teclas,
Quizá como se toca un piano,
Nadie entiende mis letras,
Y por eso lo hago.
Placer por decirte todo,
Por romperme en mil pedazos,
Placer por escuchar tu asombro,
Y convertirme en ése ermitaño.
Toco las teclas y me responden,
No puedo explicar que se siente,
Y cuando escribo todo se compone,
Cómo se piensa que funciona un puente.
Espiritualidad o no,
Paciencia de mi propia razón,
Percibo la esencia de tu olor,
Más de lo que puedes con el dolor.
Pisé mi amargura y la destruí,
Compré una armadura que no usaré,
Entregué mis armas y soy feliz,
Para quién me quiera dañar, aquí estaré.
Libre de culpas y momentos,
Libre de amor y desamores,
Libre hasta que regrese lo turbulento,
Y me haga sucumbir ante sus decepciones.
Toco las teclas y vivo,
Como un submarino en lo profundo,
Estoy hundida pero puedo nadar,
Como un tiburón inseguro.
Pueden robarme la tranquilidad,
Llevarme justo frente al mar,
Pero una vez que aprenda a nadar,
No creo que algo me pueda dañar.
Y debo correr hacia lo que me da miedo,
Para ser valiente y sentirme en lo correcto,
Toco las teclas y aún siento algo intenso,
El hielo se va desprendiendo mi cuerpo.
Placer por escribir con la mano izquierda,
Por hacer lo que las personas no hacen,
Ser valiente y sentir que me inunda la alegría,
Crecer, sabiendo que los demás no fueron capaces.
Toco las teclas y bailan en mis dedos,
Presiono letra por letra y hago una melodía,
Escucho su sonido tan inquieto,
Como la vida misma cuando a él poseía.
Esto es para ti,
Que te fuiste,
Para ti,
Que desafiaste,
La gravedad.
Y eso haré yo,
Viviré a través de tus memorias,
Y eso haré yo,
Voltearé mi propia historia.
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