En una nueva figura de porcelana,
Encontré la esencia de mi motivación,
Sé había ido a buscar una nueva palabra,
Y regresó convertida en la diosa del sol.
Y regresó, sólo sé que regresó.
Vivo en una nube llena de deseo,
Bailo debajo de la lluvia por ti,
Olvido todo aquello que no tengo,
Sólo porque hoy, hoy soy feliz.
Primero apresuré todos los relojes,
Y cuando quise retrasarlos,
No me dieron permiso.
Pero hay momentos en que tu tacto,
Si, ése mismo congela todo el tiempo,
Y siento que soy como un obsequio,
Que se entrega a sí mismo sin miedo.
Cuando mi piel rompe las barreras de tu espacio,
Y convierte todo en un fuego maldito,
Imposible apagar aquello que yo no entiendo,
Cuando más bien, se vuelve algo bendito.
Y se estremecen las cicatrices que me dejaste,
Arden como si volvieran a abrirse pero ahora...
Se fusionan con mi deseo, deshacen mis planes,
Y yo me quedo sin aliento, sola.
Y vuelves a la cama en mis sueños,
Mientras las pesadillas matan este hermoso concierto,
De tu cuerpo haciendo un hermoso efecto...
En cada momento de mi tiempo.
Me volví loca cuando debí poseer la razón,
Me estrellé contra la misma pared una y otra vez,
Hasta que lo vi, comprendí porque el dolor...
Y se me fue, el alma se me fue otra vez.
La diosa del sol me habló,
Me tocó y me susurró,
Me hice pequeña,
Porque le tuve temor.
Y ahora soy lo que soy.
Por todo, por el destino.
Por el amor.
Por decisión.
Y regresó...
El sentido de la lluvia,
Las nubes nublando al sol,
Y regresó como la espuma,
Cuándo el mar vuelve a la orilla,
¡Que sé yo!
Sólo sé que todo soy.
A todos lados voy.
Soy amor, inquietud,
Soy un ser humano en su esencia,
Probando la suerte en un cielo no azul,
Compareciendo ante su presencia.
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