Me fui de tus manos,
Y me siento indestructible.
Puedo dañar lo que quiero,
Descubrí mi lado feroz,
Rompí las reglas de tu tiempo,
Y de pronto, mi egoísmo nació.
Y dije: "No por Dios"
Preguntándome: ¿ahora quién soy?
De pronto todo se apagó,
Y a la noche, el día se la tragó.
Y si, puedo estar loca por lastimar,
Pero no es loco quien lo acepta,
Y tú bien sabes que la lucidez,
Se da en quién más lo entienda.
Perdí las ganas de ser amable,
De regalar corazones sin fijarme,
Eres de un universo gigante,
Y de pronto sé que soy importante.
Y quisiera detener estos pensamientos,
Pero me atacan en noches de insomnio,
Quisiera decir que me estoy muriendo,
Que lo oscuro si tiene un triste fondo.
Y me encanta que duela ahora,
Me encanta saber que no hay piedad,
No sabes que mi actitud estoica,
A nadie se la voy a entregar.
Soy un puño de fuego hirviendo,
Y tú eres mi entrenamiento perfecto,
Soy esa estalagtita de hielo,
Que podría atravesarte el cuerpo.
Me querrás tener con prisa y miedo,
Y estarás a mi lado viendo como erro,
Escaparé de un túnel sangriento,
Salvando al final aquello que más quiero.
Y saltarás de angustia al conocerme,
Serás cauteloso con tus pasos,
Pero borraré de tu imagen para siempre...
Aquello que te atormenta tanto.
Sólo puedo ser dulce,
Si llegas más adentro,
Sólo puedo ser amable,
Si luchas por lo verdadero.
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