No hay nada como entrar al espacio de otro,
No hay nada como entrar en la cabeza de otro,
Y comenzar a pensar de una forma diferente.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Mas nadie como yo.

Prisa, porque mi mente está sufriendo,
No quiero hablar más de amores,
A veces, sólo quiero salir corriendo.

Pero el peso de todo se impone,
Y atascada en el tunel sigo yo,
Conciente de lo que se supone,
Debe tratarse el amor.

Ninguna persona es sana en su juicio,
Y ninguna persona dice la verdad siempre,
Son discípulos del exilio,
Cristianos, no tan frecuentes.

Partiré estos "versos" a la mitad,
No se puede tener todo,
Compartiré contigo la parte final,
Que empezará de este modo:

Hipotéticamente, nunca fui nadie,
Y por desgracia siento que yo,
Si yo, arruiné algunos planes.

Conversé con mi conciencia,
Y la verdad es que es muy necia,
La terquedad puede ser la herencia,
Que detestes si conmigo te quedas.

No quiero hablar nunca más de amor,
La sombra de mi escritura lo confirmará,
No quiero regresar al terror,
De perderte y no tenerte en mi vida jamás.

Y mi mente exhausta insiste,
Pero yo sé que no es coincidencia,
Lo más importante que existe,
Es la capacidad de lamentar las consecuencias.

Quizá se sepa porque no quiero hablar,
El futuro pinta tan extravagante,
El apetito de nuevo me abandonará,
Y me convertiré en un ser errante.

¿Ves?
¿Por qué debo hablar siempre de amor?
¿Quién te regalará rosas cuando no esté?
Aunque sé que cualquiera te puede querer.

Mas nadie como yo,
Con esa fuerza arrasadora,
Con esa calma que te agobia,
Con ese silencio que no agota.

Mas nadie como yo,
Que planta árboles por ti,
Que te roba el aliento,
Que te hace ser feliz.

Y nadie como tú.
Que a pesar de los intentos,
Nunca, nunca se rindió.

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