No hay nada como entrar al espacio de otro,
No hay nada como entrar en la cabeza de otro,
Y comenzar a pensar de una forma diferente.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Desgracia.

Un vidrio empañado me habla sobre ti,
Todo sigue su rumbo, dices que es mejor así,
Si, ¿pero dónde pondrás las palabras bonitas?
¿Dónde dejamos aquello que nos robaba sonrisas?

Tristeza, ella ha tocado el fondo de mi ser,
No puedo darte un mensaje si no lo quieres leer.

Sólo dime que no buscas lo que antes buscabas,
Un apretón de manos será lo único que bastará,
Tu realidad, ahora si podría ser lo que esperabas,
Pero no me digas a mí que hacer, no quieras ayudar.

Cuando yo viví en otra época, y te conocí,
Sé que el mismo lazo de antes, sigue aquí.

Un dolor atraviesa mi alma en diagonal,
Siento como una mitad se salva,
Pero la otra parece zona mortal.

Tiembla el interior cuando no hay peleas,
Porque a veces éstas reviven nuestra pasión,
En cambio, tú te alejas y me observas, 
Estás mirando pero no prestas atención.

Que desgracia, ¿a dónde vine a parar?
No te acerques a mí, no me puedes abrazar.

Rozas mi piel y le das un vuelco a mi situación,
Que desgracia, ¿que rayos fue lo que nos pasó?

Te lo hago yo mi amor, quiero dañarte,
Pero no quiero romperte en dos,
Consumir todo el tiempo que no puedes darme,
Y a cambio, sólo lloro por esta maldita situación.

Una noche sé que vendrás y me dirás, yo te quiero.
Y esa misma noche te regalaré los besos que te guardé,
Aleja a todo el mundo, hagamos un pequeño escudo,
Y dime te amo, porque estás aquí, porque por fin te encontré.

Pero que desgracia, saber que no nos pertenecemos aún,
Y que debemos pelear contra la historia,
Pero cuándo me abrazas, aparece ése color azul,
En esa nube, que nos estremece y alborota.

Que desgracia, tan increíblemente maravillosa,
No me importa si debo entregar mi todo,
Háblame de esto, de lo poco que te importa,
Y yo me voy, incluso prometo no tener el corazón roto.



No hay comentarios:

Publicar un comentario