No hay nada como entrar al espacio de otro,
No hay nada como entrar en la cabeza de otro,
Y comenzar a pensar de una forma diferente.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Infinidad de mezclas.

Hablando de mis terquedades,
Hoy te conduzco a mis verdades,
Nunca fuiste, sólo eres,
Y no me creíste, soy quién te quiere.

No quiero dormir esta noche por miedo,
Sé que en uno de mis sueños estarás,
Y mi boca hablará de ti por un beso,
Porque te vas días y días, y no me contestas jamás.

Hablándote de mí, quizá ya no me quieres tú,
Pero aún así dicen que en el amor no se elige,
Puedo mandarte mil señales, 
Y éstas decirme que ya no existes.

¿Volverá algún día esa noche?
¿Aquél momento en que tu beso me impactó?
No sabes hacerme ningún sólo reproche,
Y aún así sigo siendo adicta a tu corazón.

Dame algo de que asirme,
Que me pueda mantener a tu lado,
Cuando tú estás todo es estático,
Y este cariño, permanecerá intacto.

Guarda la sonrisa para otro día,
No malgastes tu tiempo en mí,
Yo voy a tener la osadía,
De decirte lo que no quieres oír.

Tropiezo con el piso cuando estoy contigo,
Este amor tan maduro no tiene tiempo,
Me regalaste las horas de la mejor locura,
Y hoy, vengo a hablarte de mis sentimientos.

Que conoces muy bien.

Por un recuerdo, un sólo momento,
Todo se viene arriba, todo fluye,
Y entre las corrientes de tu viento,
Ellos, algo siempre intuyen.

No te apures por mí,
Sólo busca tus metas,
Algún día sabrás que el fin,
Sólo se debía a nuestras ideas.

Y mientras espero que llegues a casa,
 Yo me dedico a dibujar una danza,
Ni siquiera he podido hacer mi cama,
Ella aún no pierde la esperanza.

Recuerdo todo lo que hicimos al inicio,
Sólo para estar mirando nuestros ojos,
Esos ojos miel que siguen siendo mi vicio,
Que me buscan siempre con pasión y con arrojo.









No hay comentarios:

Publicar un comentario