No hay nada como entrar al espacio de otro,
No hay nada como entrar en la cabeza de otro,
Y comenzar a pensar de una forma diferente.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Me aferro a lo imposible.



Que fácil debe ser decir adiós,
Si la mitad de mi vida no la imaginara contigo,
Si no pensara que realmente estás en mi destino.

Te regalaré un deseo cada noche,
Y un poema te escribiré por las mañanas,
Si yo te hiciera llorar, sólo una lágrima derramar,
No me perdonaría que no fuera de felicidad.

Abrázame fuerte y nunca, nunca me sueltes,
Que no sea capaz de mirar a otro lugar,
Sé celosa de lo que me digan los que me quieren,
Te lo ruego, te lo imploro... no me dejes marchar.

Tengo tanta vida por entregarte,
Tantas sonrisas, tantas mentiras y verdades,
No me dijiste que estaba arruinando tus planes,
No, al contrario... a tu mundo me invitaste.

Y heme aquí besando el piso por el que vas,
Pende de un hilo toda mi serenidad,
Me explotas, me cuidas, me quieres de más.

Si un día yo te hago llorar, yo moriré,
Si tu sufrimiento se debe a mí, yo moriré,
Si no estás a mi lado siempre, yo moriré,
Si me dices que me amas aún, yo viviré.

Un latido de tu corazón en mi alma,
Una conexión que a nadie le voy a entregar,
Una vida completamente planeada,
Y que tú jamás me puedas odiar.

Adiós, que fácil es decir esa palabra,
Que difícil cuando otras son las circunstancias,
Y hoy abro los ojos, están todos en mi casa,
¿Cómo te explico que cambiaste mis ideas?

Este anillo, esta vida será para ti.

Este mundo, esta osadía se debe a ti.

Permíteme que te diga que descubrí que nací para ti.

Y tú, no te vayas a marchar,
Porque en mi mente todo el día estás,
Soy quién te puede amar,
Quién nunca te va a dejar.

Y si el adiós, un día se da,
Quizás ese día, no pararé de llorar,
Un beso tuyo me va a curar,
No sé que me has dado tú.
Pero la nube sigue siendo azul.





No hay comentarios:

Publicar un comentario